lunes, 19 de diciembre de 2022

He buscado


Voy dejando de ser tiempo. Convirtiéndome en eternidad. 

El mundo está lleno de sabiduría oculta. Tan oculta que no terminamos de encontrarla, desesperando. De encontrarnos. 

Busco a Dios. ¿Me ha abandonado? 

He intentado tantas veces huir de Él. Sólo de Él. Rechazarle. Refugiarme en el horror del mundo. Un horror cotidiano. No por ello menos terrible. Sólo vamos aprendiendo. 

Apremio es el apellido del tiempo. Todo nuestro sacrificio es incierto. Eternamente inseguro. Desgarradoramente humano. Torpemente insolente. 

El fin del cuerpo es saber. El de la mente es dudar. La lucha cambia de forma. Avances y retrocesos. El entrelazado es violento. Nosotros. 

Nadie está bien. Estar bien es una idea en la cabeza que no se cumple y nos vuelve locos. Que tratamos de ocultarnos, en vano. 

El refugio insuficiente. La intemperie del espíritu. La indigencia del corazón. La horfandad del mundo.

He buscado lo imposible. 
Sigo aquí. 


domingo, 4 de septiembre de 2022

Vueltas

Tengo el alma coja y no sé qué pie le falta. Porque es coja, sé que la tengo. 

El orgullo maltrecho me habla todo el rato. La vida tiene sus propias exigencias, pero no las muestra todas a la vez. 

A todos nos debería haber ido mejor, decimos al inseguro vacío. 

Teníamos que haber sido otros. Pero somos alguien. 

Mi dolor es uno más y eso lo hace irrelevante. El apellido de un nombre cualquiera. 

Un apéndice de existencia. Así se habla un mortal.

Continúan las peleas. No tan absurdas. Siempre tomando nuevas formas. La interacción es creación. Confluencia. 

Es inaceptable, de algún modo, seguir aprendiendo a vivir. Después de todo lo que hemos pasado. Lo que hemos creído. Y descreído. 

Hablamos de lo que queda. Reconozco que vivo distraído. El entretenimiento es necesidad. Relleno. 

Es porque ahora me cuesta más llenar el tiempo. Convencerme, empujarme. Creerme algo. 

Mi excusa de no vivir de otra manera no es mejor que la de cualquiera. Aquí seguimos, después de todo. Rellenando el tiempo. 

Me digo, por ejemplo, que debería ser mejor un texto, una conversación, una confesión, si se planea. Si se organizan sus piezas lo mejor posible. 

Si lo dijera hoy, estaría mintiendo. 




viernes, 26 de agosto de 2022

Contra el frío

Me haces sentir solo. Por más que intente justificarte, una y otra vez, puedo sentir la frialdad de tu corazón, como si fuera mía. La muerte de toda esperanza. 

Estoy preocupado. El frío en tu corazón es el peso en mi estómago. En mi alma. Qué hacer con él? 

Este es el momento. Hay que decidir. Decidir algo, pero decidir. Me estás utilizando, pero cuánto? Quieres sacar algo de mí, pero qué? 

No podré justificarte siempre. Me estoy complicando la vida. Todo lo que veo son nuestros problemas, entrelazándose, enfrentándose. 

Creando nuevos problemas. 

No acabamos huyendo siempre? 

Reconozco que deseo sentirme libre de nuevo. De eso. El peso es demasiado. No puedo vencerlo. Estaremos igual hasta el final. Ya hay resentimiento. No está creciendo ya? 

Todos queríamos lo diferente. Necesito que aprendas lo que no has aprendido. Que lo que aprendiste lo aprendas diferente. No puedo conseguirlo. Estoy atrapado. Eres como mi trampa. 

Sabiendo ya, después de muchos dolores, que no hay justicia fuera del corazón. No puede haberla; que el corazón es el fuego de la esperanza.

Que el egoísmo es frialdad, violencia. Porque es ardor que busca consumirse solo. Hasta su destrucción. 

Lo que tengas que hacer, hazlo pronto. Derriba mi corazón. Revela tu secreto de una vez. No nos engañemos más.

No nos hagamos perder lo mejor por cobardía. 

Estamos enfrentados. Quién prevalecerá? 

Amor, el frío es la muerte de la esperanza. 

https://youtu.be/heJFzHhbh3g





miércoles, 24 de agosto de 2022

Contexto insuficiente

Soy la parte más pequeña del dolor del mundo, injusta como cualquiera. 

Intento aceptar los hechos. Si no es todo, al menos lo más importante. 

Soy idealista. Sueño. Pero, por lo menos, lo reconozco. 

Me desanimo pronto. Más pronto que tarde. Desanima cualquier entretenimiento. A lo que se reducen nuestras interacciones. Pensar para descartar. 

Hay que reconocerse pequeño poco a poco. No hay otra manera. Acaso cada vez más, para salir adelante. 

Encajamos mal. No hay más remedio. Mejor una verdad decepcionante que la fría mentira por derrumbarse. 

Aplaudo esos huecos, como imposibles, en los que todavía encontramos ganas de conectar, compartir, recrearse. Ganas de comprender. 

Sin eso, sería demasiado el absurdo. El tedio. Como una plenitud de vacío. Una esencia vacua. 

No somos así. Nos repugna. Por eso sufrimos y luchamos. Porque la falta de sentido, incluso la posibilidad, duele demasiado. 

Salir adelante es huir de esa quimera. De sus muchas caras, siempre muestra una nueva.

Cambia todo lo anterior. Lo que creímos y sentimos para resistir. Hay que reinventarse. 




lunes, 20 de junio de 2022

Discurso de pareja






CUESTIONES PERSONALES


No sé si haré bien en escribir estas cosas, pero la ocasión desde luego lo merece. 

Como mínimo, dadas las circunstancias, me creo en el derecho y el deber de responder 

a un ataque constante, como a algo inevitable, ineludible. 


Lo primero que debo reconocer (decir la verdad se limita, a menudo, a reconocerla) es que, 

siendo una pareja como la que somos, que yo considero afortunada, más allá de los

impulsos, los miedos y vicios, las dependencias de cada uno, ninguno de los dos tiene la 

obligación de estar con el otro. Estrictamente, es una libre elección. 


Sentado esto, que es una premisa importante, se sigue lo siguiente: que considero que 

ambos, habiéndonos encontrado y teniendo claras similitudes (y debilidades) en el carácter, 

compartimos una visión de la vida, de las personas, de lo bueno y de lo malo, en términos

generales. 


En lo que a mi respecta, no mentiré sobre esto, si puedo evitarlo. No estoy orgulloso de 

muchas cosas, pero sí de mí mismo, de mi carácter. Me ha costado mucho llegar hasta aquí, 

más de lo que puedo expresar, y no puedo estar más que agradecido y orgulloso de mi 

camino, del balance de mis éxitos y fracasos, sean cuales sean, porque creo, todavía, 

y quizá más que nunca, poder llegar a buen puerto gracias a lo que he descubierto de 

mí mismo, si soy constante y tengo el valor suficiente. Si puedo practicarlo. 


Creo que la buena vida, la virtud, es una cuestión de práctica, no de condiciones externas, 

de simple fortuna o de cualquier frivolidad que se le parezca. Me ha costado mucho llegar 

a pensar así. Al mismo tiempo, reconozco que te considero esencialmente una buena

persona y que soy feliz de estar contigo. Eres la mejor pareja que he tenido. No puedo

negarlo. 


No estamos exentos, como no lo está nadie, de poder hacernos daño. Eso siempre está 

sobre la mesa. Nos equivocamos. Perdemos los nervios. Podemos tomar malas decisiones y 

estar inseguros en cualquier momento, de nosotros mismos, incluso en la decisión que 

parezca más acertada. Todo está necesariamente envuelto de apariencia. Posibilidad de 

engaño. Sobre todo, de autoengaño. De querer ver lo que no hay. 



Creo que lo más devastador, lo más doloroso que podría venir de ti a mi respecto, sería 

que me abandonases. Sé por dónde vas. Ya hemos hablado de esto muchas veces. Hay 

algo importante que falla, pero no sé cómo es de importante, ni si se puede arreglar. 

Realmente, no lo sé todo, ni sobre nosotros ni sobre el resto. 


Lo que quiero decir es que, reconociendo que puedes hacerme daño, que el mayor daño 

que puedes hacerme es abandonándome (debo encontrar entereza en hablar así), es 

cuestión mía el que sólo puedas hacérmelo una vez. El orgullo herido, tan pequeño 

como sea en realidad, está en juego en su totalidad si dejo que me hagas daño de nuevo 

por la misma traición. 


Como decían los antiguos. "Un error puede cometerlo cualquiera. Errar es humano. Insistir 

en el error es locura, sabiendo que es un error."


La realidad es que acabamos juntos. Juego en mi mente con la posibilidad de que las cosas 

sigan creciendo para nosotros, fructificando, prosperando. Lo reconozco. Nunca he tenido 

esto con nadie y ya son unos años. Creo que nos vamos conociendo. 


Me parece que, a estas alturas, sé lo que hay que hacer para ser una buena persona, para 

perseverar en ello o hacerme mejor, con la ayuda de Dios, sin la que nada es posible. 


A Él le pediría que me diera fuerzas para rechazarte si me traicionas. No quiero ser duro con 

esto, pero qué elecciones tengo? No es el poder inflexible cuando debe?


No quiero amenazarte, ni llenarte de tribulación, ni incrementar la que ya hay. 

Sólo quiero decir, señalar, la verdad, que se va haciendo más ineludible, porque esto 

se va haciendo más importante y tenemos que afrontarlo, juntos y por separado. 


Piensa muy bien lo que quieres hacer conmigo. Lo que te ofrezco no cambiará mañana, 

sea mejor o peor. Es lo que puedo ofrecer. Mi corazón. Quiero hacerte feliz. Creo que puedo

hacerlo. Quiero encargarme de mi familia, buscar la felicidad para ella e intentar dar lo 

mejor de mí para conseguirlo, pero no a costa de ninguna traición a cuestas. 


Si me dejas por el dinero, sólo por el dinero, creo que eso ya es, de por sí, una declaración

de principios que me es imposible ignorar, como para ti. Te he dicho lo que pienso al

respecto. Lo que me parece que es y que no es el dinero, así como lo que puede ser, 

lo que representa para mí. 


Si para ti, por tu naturaleza, es más importante eso que lo que puedo ofrecer, cómo soy, 

quién soy en realidad, tendré que seguir mi camino sin ti. Tendré que compartir mi 

felicidad con otra persona. No estamos para perder más tiempo. No quiero perder el tuyo

ni que pierdas el mío. Hay que ser duro con esto, aunque no queramos. 


Piensa bien lo que quieres hacer y lo que es más importante para ti, pero no tendrás una 

segunda oportunidad conmigo. Si lo quieres, me traicionarás una vez. Si vuelvo contigo, 

será sólo culpa mía y mi responsabilidad, como es la nuestra decidir ahora prevenir el 

peligro o adentrarnos en él, sopesando las ventajas o inconvenientes que acarrea. 


Siento todo lo sentimental que no me queda más remedio que ser, en esto me considero

bastante racionalista, sensato. Creo verlo claro. Espero que comprendas mi punto de vista, 

mis principios y hasta dónde estoy dispuesto a llegar contigo, porque yo tampoco lo tengo 

tan fácil y también puedo dudar de mí mismo, en cualquier momento, de ti, de mí, de 

nosotros; y esta insistencia por lo material, esta molestia por las posesiones temporales

reconozco que mella mi confianza, sin llegar a ser lo que quieres que sea para mí: una 

amenaza existencial. No puedo renunciar a mis principios. Sólo reconocerlos y profundizar

en ellos. 


Con todo el afecto del mundo, prometo encontrar la forma de ser más sincero para ti, 

esperando que ello contribuya a que nuestra relación, de libre elección, pueda llegar a 

ser mejor cada día, con la ayuda de ambos y de Dios.