viernes, 26 de agosto de 2022

Contra el frío

Me haces sentir solo. Por más que intente justificarte, una y otra vez, puedo sentir la frialdad de tu corazón, como si fuera mía. La muerte de toda esperanza. 

Estoy preocupado. El frío en tu corazón es el peso en mi estómago. En mi alma. Qué hacer con él? 

Este es el momento. Hay que decidir. Decidir algo, pero decidir. Me estás utilizando, pero cuánto? Quieres sacar algo de mí, pero qué? 

No podré justificarte siempre. Me estoy complicando la vida. Todo lo que veo son nuestros problemas, entrelazándose, enfrentándose. 

Creando nuevos problemas. 

No acabamos huyendo siempre? 

Reconozco que deseo sentirme libre de nuevo. De eso. El peso es demasiado. No puedo vencerlo. Estaremos igual hasta el final. Ya hay resentimiento. No está creciendo ya? 

Todos queríamos lo diferente. Necesito que aprendas lo que no has aprendido. Que lo que aprendiste lo aprendas diferente. No puedo conseguirlo. Estoy atrapado. Eres como mi trampa. 

Sabiendo ya, después de muchos dolores, que no hay justicia fuera del corazón. No puede haberla; que el corazón es el fuego de la esperanza.

Que el egoísmo es frialdad, violencia. Porque es ardor que busca consumirse solo. Hasta su destrucción. 

Lo que tengas que hacer, hazlo pronto. Derriba mi corazón. Revela tu secreto de una vez. No nos engañemos más.

No nos hagamos perder lo mejor por cobardía. 

Estamos enfrentados. Quién prevalecerá? 

Amor, el frío es la muerte de la esperanza. 

https://youtu.be/heJFzHhbh3g





miércoles, 24 de agosto de 2022

Contexto insuficiente

Soy la parte más pequeña del dolor del mundo, injusta como cualquiera. 

Intento aceptar los hechos. Si no es todo, al menos lo más importante. 

Soy idealista. Sueño. Pero, por lo menos, lo reconozco. 

Me desanimo pronto. Más pronto que tarde. Desanima cualquier entretenimiento. A lo que se reducen nuestras interacciones. Pensar para descartar. 

Hay que reconocerse pequeño poco a poco. No hay otra manera. Acaso cada vez más, para salir adelante. 

Encajamos mal. No hay más remedio. Mejor una verdad decepcionante que la fría mentira por derrumbarse. 

Aplaudo esos huecos, como imposibles, en los que todavía encontramos ganas de conectar, compartir, recrearse. Ganas de comprender. 

Sin eso, sería demasiado el absurdo. El tedio. Como una plenitud de vacío. Una esencia vacua. 

No somos así. Nos repugna. Por eso sufrimos y luchamos. Porque la falta de sentido, incluso la posibilidad, duele demasiado. 

Salir adelante es huir de esa quimera. De sus muchas caras, siempre muestra una nueva.

Cambia todo lo anterior. Lo que creímos y sentimos para resistir. Hay que reinventarse.